prunus serrulata o cerezo japones caracteristicas y cuidados

Prunus serrulata o Cerezo japonés

 

El cerezo japonés, también conocido con el nombre de Prunus serrulata, es un árbol ornamental muy apreciado por su hermosa floración. Si estás interesado en cultivar un cerezo japonés y disfrutar de su espectacular belleza, estás en el lugar adecuado. En este artículo, te proporcionaremos información detallada sobre los cuidados necesarios para cultivar con éxito un cerezo japonés.

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Contenido
  1. Características y cuidados del cerezo japonés
  2. Luz, temperatura y ubicación del prunus serrulata
  3. Suelo y abono del cerezo japonés
  4. Riego del prunus serrulata o cerezo japonés
  5. Poda del cerezo japonés
  6. Reproducción del cerezo japonés
  7. Floración del cerezo japonés o cerezo japonés
  8. Bonsái de cerezo japonés

Características y cuidados del cerezo japonés

El cerezo japonés es un árbol de tamaño corto, con un tronco central de textura lisa y color castaño. Aunque produce cerezas, no se cultiva principalmente por su valor comestible, sino por su belleza ornamental. La copa del cerezo japonés es densa y las hojas son de color bronce en primavera y se tornan amarillas o rojas en otoño.

Hay una amplia variedad de cultivares de cerezo japonés, con diferentes tamaños y colores de flores. Algunos tienen flores simples, mientras que otros presentan flores dobles o semi-dobles. Los colores van desde el blanco puro hasta tonos de rosa intenso.

Luz, temperatura y ubicación del prunus serrulata

Para crecer saludablemente y producir una abundante floración, el cerezo japonés necesita exposición solar completa. Asegúrate de ubicarlo en un lugar donde reciba al menos 6 horas de luz solar directa al día.

Para que el cerezo japonés florezca, es necesario que pase al menos tres meses de invierno con temperaturas frías, lo que permite que el árbol entre en período de dormancia. Sin embargo, no debe estar expuesto a temperaturas inferiores a -10 °C o -15 °C, ya que esto puede dañar sus partes más sensibles.

Es recomendable evitar ubicar el árbol en zonas con fuertes vientos, ya que esto puede hacer que los pétalos de las flores se caigan prematuramente.

Suelo y abono del cerezo japonés

Siempre y cuando no sean muy arcillosos ni muy húmedos, el cerezo japonés puede crecer en diferentes tipos de suelos. El suelo debe tener una buena aireación y ser ligero para permitir el desarrollo de las raíces largas del cerezo.

Se recomienda utilizar una mezcla de tierra universal con turba, humus de lombriz y vermiculita para asegurar un buen drenaje y retención de nutrientes. Estos componentes ayudarán a mantener la estructura del suelo y a proporcionar los nutrientes necesarios para el crecimiento adecuado del árbol.

Es importante proporcionarle a este tipo de árbol  un abono adecuado antes de la primavera, para poder fomentar una floración abundante. Se recomienda utilizar un abono balanceado que contenga nitrógeno, fósforo y potasio en proporciones equilibradas. También se puede añadir una capa superficial de humus de lombriz anualmente para reponer los nutrientes consumidos.

Riego del prunus serrulata o cerezo japonés

El cerezo japonés no requiere un riego excesivo y puede tolerar sequías momentáneas. Sin embargo, es importante mantener el suelo ligeramente húmedo para asegurar un crecimiento saludable.

Se recomienda regar el árbol aproximadamente una vez por semana, aumentando la frecuencia durante los períodos de temperatura alta para evitar el estrés hídrico. Sin embargo, es importante evitar el riego excesivo, ya que esto puede ser perjudicial para el cerezo japonés y provocar la pudrición de las raíces.

Poda del cerezo japonés

Los cerezos no toleran bien la poda, por lo que solo deben ser podados ocasionalmente y de forma selectiva. Lo ideal es podar el cerezo japonés cada 5 o 10 años durante el período de reposo vegetativo entre noviembre y marzo.

La poda debe dirigirse a cortar ramas viejas, enfermas o las que crezcan hacia el interior del árbol para favorecer el desarrollo de frutos en el centro del árbol. Evita podar durante la temporada de crecimiento activo, ya que esto puede afectar negativamente la floración.

Reproducción del cerezo japonés

La forma más sencilla de reproducir el cerezo japonés es mediante injertos. Para esto, se selecciona una rama de un árbol sano con brotes bien formados y se injerta en un portainjertos adecuado.

Es importante destacar que los cerezos de flor doble son infértiles y no pueden reproducirse por semillas. Solo se pueden reproducir a través de métodos vegetativos, como los injertos. Esto se debe a que las flores dobles no producen polen y, por lo tanto, no pueden ser polinizadas naturalmente.

Floración del cerezo japonés o cerezo japonés

Generalmente, el cerezo japonés necesita pasar por un período de invierno para producir su floración. Sin embargo, dentro de los cerezos, el cerezo japonés suele florecer más tarde, aproximadamente 10 días después que otras especies.

La floración del cerezo japonés se observa a comienzos o mediados de abril, dependiendo de la ubicación geográfica y las condiciones climáticas. Las flores del cerezo japonés duran menos de una semana y pueden verse afectadas negativamente por altas temperaturas y vientos fuertes.

Para potenciar la floración, se recomienda fertilizar el árbol una vez al año, preferiblemente en otoño, para proporcionar los nutrientes necesarios antes de la próxima temporada de floración. Además, es importante asegurarse de que el árbol haya tenido al menos tres meses de frío antes de abril, ya que esto promoverá la inducción floral y garantizará una floración exitosa.

Bonsái de cerezo japonés

Si estás interesado en cultivar un cerezo japonés en su versión de bonsái, también es posible hacerlo. Sin embargo, debes tener en cuenta algunos aspectos adicionales.

Para empezar, debes comenzar durante la primavera, colocando el árbol en un contenedor con buen drenaje y preparando el sustrato adecuado. Los bonsáis de cerezo japonés requieren un riego más frecuente que los árboles más grandes, debido a su menor capacidad para retener agua. Además, el sustrato debe ser drenante para evitar el deterioro de las raíces.

La poda y el alambrado son necesarios para dar forma al bonsái y mantener su tamaño reducido. Sin embargo, es importante hacerlo después de la floración para evitar la caída de los pétalos y dañar los delicados brotes. Recuerda que los bonsáis de cerezo japonés requieren un fertilizado mensual debido a su mayor demanda de nutrientes en comparación con los árboles de tamaño completo.

Conclusión

El cerezo japonés es un árbol muy apreciado por su hermosa floración. Sus cuidados incluyen exposición solar completa, tres meses de invierno con temperaturas frías, un suelo moderadamente fértil con un buen drenaje, riego moderado y una poda ocasional. Con los cuidados adecuados, podrás disfrutar de la belleza de este árbol en tu jardín o incluso en su versión de bonsái.